No hay palabras que se
puedan decir ante la pérdida de nuestro querido MANDUCO, siempre estas partidas
llenan de un sentimiento indescriptible y aunque la vida nos enseña que todos
llegaremos donde el está, en estos momentos me invade una pena, una tristeza, que no encuentra consuelo, sino, solo en la oración.
Te expreso mi pena (y la
de mi familia) Hermana quena. Lo único que quiero que sepas junto a tus
hijos y nietos que siempre lo recordare
como el gran hombre ejemplar que fue.
Ha llegado el momento de
despedirnos, lo hago con pena, me acordaré de ti, hasta pronto Manduco.
Podría escribirte mucho
lamentando que te tengas que ir, pero como no puedo, te digo un adiós y un
hasta pronto.
LUCHO

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